Aprendemos a conservar la seta estrella en casa nuestra: el robellón

El robellón recibe diferentes nombres dependiente de la zona, como por ejemplo pinetell, pinenca, pinenc y estalla-sangre

Las setas comestibles más frecuentes en Cataluña, recordamos, son la llenega negra, el camagroc, el robellón, el pinetell, el ruiseñor, la negrilla, el carlet y la trompeta. De todos ellos, hay un que, año tras año, acontece la estrella entre los boletaires: el robellón. Una seta bastante común y fácil de distinguir, que es muy preciado a la cocina.

El sombrero del robellón es del color de su sangre, naranja o rojizo, igual que las láminas. De joven, este sombrero es cóncavo y a medida que va creciendo se vuelve plan o en forma de embudo. Una seta que, además, recibe diferentes nombres según la zona. Los nombres más habituales, después de robellón, son pinetell, pinenca, pinenc i esclata-sang.

A la hora de consumirlo, el robellón se puede cocinar de múltiples maneras. Y también se pueden hacer conservas para disfrutar durante más tiempo si hemos hecho una buena cosecha. Hay diferentes técnicas para hacerlo, pero la más recomendable es hervirlos y conservarlos en botes de vidrio.

Para hacerlos, tenemos que cortar los robellones a trozos y los ponemos a hervir en una olla con agua y sal. Los retiramos de la olla y los dejamos enfriar. Cuando ya estén fríos, los ponemos dentro de los botes de vidrio con laurel, pimienta, ajo y el agua de hervirlos. Cuando ya tenemos cerrados los botes, los tenemos que hervir al baño maria porque queden cerrados al vacío.

 

Y ya tenéis robellones para comer fuera de temporada!

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