Bonito: el pescado que vuelve a nuestras costas con la llegada de septiembre

La temporada de este pescado azul comienza ahora y todavía se pesca de manera artesanal en lugares del Cap de Creus, donde pequeñas embarcaciones mantienen vivo un arte tradicional

Septiembre no solo trae higos, manzanas, avellanas y uvas. El cambio de temporada también se nota en el Mediterráneo y en las lonjas catalanas. Y entre los pescados que estos días entran en uno de sus mejores momentos está el bonito.

La Generalitat de Catalunya sitúa el inicio de la temporada del bonito en septiembre. Es un pescado de paso que se captura especialmente durante el otoño y que aún mantiene una relación muy especial con algunos pescadores de la costa catalana.

Uno de los mejores ejemplos lo encontramos en el Cap de Creus, donde pequeñas embarcaciones continúan practicando una pesca artesanal que forma parte de la historia marinera de este territorio.

Septiembre marca el inicio de la temporada del bonito

El bonito es un pescado estacional. Según el calendario de la Generalitat, su temporada comienza en septiembre, coincidiendo con la llegada del otoño.

Canal Aliments sitúa concretamente la temporada entre los meses de septiembre y marzo y explica que es un pescado de paso, que se captura principalmente durante el otoño y la primavera, momentos en que se producen estos movimientos de peces.

Esto convierte estas primeras semanas de septiembre en un buen momento para empezar a buscarlo en las pescaderías y fijarnos, especialmente, en su procedencia.

¿Qué bonito pescamos en Cataluña?

Cuando hablamos de bonito podemos confundir fácilmente diferentes especies de la misma familia. En el Mediterráneo convive con otros escómbridos como la bacoreta, el atún, la melva o la caballa.

El bonito que se pesca en Cataluña es el Sarda sarda, también conocido como bonito del Mediterráneo.

Es un pescado azul de cuerpo alargado y potente, con el dorso de un color azulado brillante atravesado por unas características rayas oscuras ligeramente oblicuas. La parte inferior del cuerpo, en cambio, presenta tonalidades plateadas y blanquecinas.

Los ejemplares que llegan habitualmente a nuestras lonjas tienen un peso medio de entre uno y dos kilos, aunque la especie puede alcanzar dimensiones considerablemente mayores.

Un viajero del Mediterráneo

Una de las características más interesantes del bonito es precisamente su movimiento. No es un pescado que se mantenga siempre en el mismo lugar.

Se desplaza formando grandes bancos cerca de la superficie y es capaz de adaptarse a un amplio abanico de temperaturas y salinidades.

Este comportamiento explica que su presencia en nuestras costas varíe según el momento del año y que la pesca del bonito esté tan vinculada a la temporada.

Se alimenta principalmente de peces pequeños, pequeños crustáceos y cefalópodos y su reproducción tiene lugar entre los meses de mayo y julio.

Cap de Creus, tierra de bonitoleros

Pero si hay un lugar de Cataluña donde la historia del bonito adquiere un carácter especial es el Cap de Creus.

Dentro del Parque Natural, la cofradía del Port de la Selva tiene autorizadas unas redes bonitoleras históricas y muy características de esta zona.

Los pescadores las calan en lugares como cala Taballera, cala Galladera o cala Prona, algunos de los paisajes más espectaculares de este extremo del Alt Empordà.

Precisamente en cala Prona todavía hay una barraca que recuerda aquella vida marinera. Los pescadores pasaban horas refugiados mientras esperaban la entrada del pescado y preparaban los tradicionales ranchos marineros.

Una pesca artesanal que todavía sobrevive

Esta tradición no ha desaparecido completamente.

Durante los meses de otoño y principios de invierno, pequeñas embarcaciones del Port de la Selva y de Cadaqués todavía se dedican a la pesca del bonito de paso.

La Generalitat describe este arte como un ejemplo de pesca artesanal, selectiva, sostenible y respetuosa con el entorno.

Es también una manera de pescar muy diferente de la gran pesca industrial: embarcaciones pequeñas, conocimiento del territorio y una actividad condicionada por los movimientos naturales del pescado.

¿Cómo saber si un bonito es fresco?

Cuando llega el momento de comprarlo, hay algunos detalles que nos pueden ayudar a reconocer un pescado fresco.

La Generalitat recomienda comprobar que la piel sea brillante y húmeda, las escamas relucientes y los ojos brillantes y no hundidos. La carne debe mantenerse firme al tacto y el pescado no debe presentar un olor desagradable.

Y hay una pregunta especialmente interesante que podemos hacer en la pescadería: ¿de dónde viene?

Conocer el origen nos permite identificar el pescado capturado en nuestras costas y entender mejor qué hay detrás del producto que acabaremos llevando a la mesa.

Un pescado azul muy versátil en la cocina

El bonito permite muchas preparaciones. Se puede hacer simplemente a la plancha, al horno, marinado, confitado o en escabeche, y también puede formar parte de sopas y guisos.

Precisamente el escabeche ha sido tradicionalmente una manera excelente de alargar la vida de un producto estacional. Antes de que las neveras formaran parte de todas las casas, salar, secar, ahumar o conservar los alimentos permitía seguir consumiéndolos mucho después de haber terminado la temporada.

El bonito también destaca nutricionalmente por ser una fuente de proteínas de alto valor biológico y por su contenido en ácidos grasos omega-3 y vitaminas D, B3 y B12.

Septiembre también late en el Mediterráneo

A menudo relacionamos los productos de temporada con los campos, los huertos y los árboles frutales. Pero el mar también tiene su calendario.

Hay momentos para la sardina, el boquerón, la sepia, el calamar o el bonito. Conocerlos es también una manera de consumir con más criterio y de descubrir qué está pasando bajo las aguas que tenemos delante.

Este septiembre, mientras en el interior del país se cosechan manzanas, higos y avellanas y los viñedos entran en plena vendimia, en el Mediterráneo empieza el tiempo del bonito.

Y en algunos rincones del Cap de Creus, pequeñas barcas y pescadores continúan esperando el paso de un pescado que, desde hace generaciones, forma parte de nuestra cultura marinera.

 
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