Tarragona se viste de gala para celebrar Santa Tecla

El 15 de septiembre arrancaban los actos de una celebración marcada por la Covid-19 que finalizará el 24 de septiembre

Este, el del 2020, ha sido un verano con Fiestas Mayores atípicas o suspensas a consecuencia de la Covid-19. Con todo, muchos son los municipios que han optado para adaptarse a la nueva situación y organizar actas virtuales, o ajustar los aforos en actos festivos, adaptándolos a la situación, para seguir disfrutando de fiestas mayores, aunque atípicas.

Ahora ha llegado el septiembre, y el otoño es a tocar, y llegan dos de las Fiestas Mayores más grandes de Cataluña: las de Tarragona (Santa Tecla) y Barcelona (La Mercè). Hablamos hoy de Tarragona donde, este miércoles, 23 de septiembre, celebran su fiesta gorda con Santa Tecla.

Las Fiestas de Santa Tecla de Tarragona se celebran alrededor del 23 de septiembre, festividad de santa Tecla. Una celebración considerada Fiesta de interés turístico nacional, un título otorgado en 1996 por el gobierno del Estado español, y Fiesta patrimonial de interés nacional, distinción otorgada por la Generalitat de Cataluña.

Una celebración que arrancaba con diferentes actas el 15 de septiembre, y que se extenderá hasta el día 24. Este año, pero, la celebración está condicionada por la Covid-19, y por eso no se celebrarán actas en la calle, y hará falta reserva previa para asistir a los actos programados. Tampoco habrá actas de madrugada, y se sancionará aquellas personas que no cumplan la normativa.

 

Es por eso que el Ayuntamiento de Tarragona hace un llamamiento a no quedar con los amigos para hacer fiestas en la calle, y que se celebre Santa Tecla desde casa y a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

Consultáis los actos programados por Santa Tecla 2020.

Imatge d'una edició anterior de la celebració

Imagen de una edició anterior de la celebració

Por qué Tarragona celebra Santa Tecla?

Si bien en Tarragona el culto a santa Tecla ya era practicado desde muy antiguo, no será hasta el periodo de la Reconquista cuando las fiestas perfilan la estructura embrionaria que se perpetuará y que toma la calle como espacio esencial para su realización. El año 1091 el papa Urbano II restablece la sede metropolitana de Tarragona y declara la festividad de Santa Tecla (23 de septiembre) jornada de precepto y celebración principal del año.

 

El 17 de mayo de 1321 llegó a Tarragona la reliquia del santo brazo de la patrona. La ciudad preparó un recibimiento espectacular e impactante, que sirvió como punto de referencia para la posterior estructuración de la fiesta. Por primera vez la población ocupa la calle y se lo hace suyo, a través de todos sus estamentos: político, eclesiástico, militar y trabajador. La trascendencia ciudadana que este acto tuvo, y también la equiparación de la festividad de Santa Tecla a la del Corpus Christi, conducirán a la instauración de la celebración solemne de la octava de Santa Tecla a partir del 1359, y a la publicación de un documento clave para entender las fiestas: las Ordinacions de Santa Tecla que el 26 de julio de 1370 establece el arzobispo Pere Clasquerí a instancia de los cónsules de la ciudad.

A las danzas, embrión del cortejo popular, se irán sumando elementos que complicarán y completarán progresivamente la dimensión de la fiesta. A partir del 1381 es documentado el bestiario fantástico y popular; a partir del 1385, los personajes bíblicos; desde 1399, las figuras hagiográficas inanimadas; desde el 1402, los juegos o representaciones al·legòriques y los entremeses.

El XIX será un siglo crucial para la evolución de las fiestas de Santa Tecla. A lo largo de su primera mitad se definirá la morfología de los castillos y su papel dentro de la celebración. La segunda mitad del XIX comporta una nueva refundida de las fiestas. Por un lado, el Ayuntamiento coloca sus elementos definidores en el cortejo popular a una categoría artística elevada. Por otro lado, la pirotecnia adquiere una mayor importancia en la fiesta.

El siglo XX, hasta la llegada de los ayuntamientos democráticos de la década de 1970, será un periodo más bien oscuro para el conjunto de las fiestas de Santa Tecla. La llegada de los ayuntamientos democráticos comportó la reivindicación de las fiestas de Santa Tecla como la celebración grande de la ciudad de Tarragona. La recuperación del cortejo popular, la reinstauración de las tronades, el reencuentro de los toques manuales de campanas, la difusión, la extensión y la mejora del toque de la gralla y el tabal, la diversificación de los instrumentos tradicionales, y también su aplicación, son algunas de las características de las fiestas de Santa Tecla actuales.

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