El 12 de junio de 1913 nacía en Zúrich Elisabeth Eidenbenz, una enfermera suiza que acabaría protagonizando una de las historias más emocionantes vinculadas a Catalunya y al exilio republicano. Gracias a su determinación y humanidad, cientos de madres refugiadas pudieron dar a luz en condiciones dignas durante uno de los periodos más difíciles del siglo XX.
Su obra más conocida fue la creación de la Maternidad de Elna, un centro que permitió nacer a más de 500 niños entre 1939 y 1944, lejos de la miseria y las condiciones extremas de los campos de refugiados del sur de Francia.
La tragedia del exilio republicano
Cuando la Guerra Civil Española llegaba a su final, cientos de miles de personas cruzaron la frontera hacia Francia huyendo del avance franquista. Muchas familias catalanas terminaron internadas en campos de refugiados improvisados en las playas de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien o Barcarès.
Las condiciones eran extremadamente duras. Entre los refugiados había numerosas mujeres embarazadas que se veían obligadas a vivir sin recursos, asistencia médica ni unas mínimas garantías sanitarias.
La creación de la Maternidad de Elna
Ante aquella situación dramática, Elisabeth Eidenbenz decidió actuar. Con el apoyo de la Asociación Suiza de Ayuda a los Niños Víctimas de la Guerra, transformó un antiguo palacio situado en las afueras de Elna, en la Cataluña Norte, en una maternidad destinada a acoger a mujeres embarazadas refugiadas.
Allí las madres podían recuperar fuerzas, alimentarse adecuadamente y dar a luz en unas condiciones infinitamente mejores que las que encontraban en los campos de refugiados.
Entre 1939 y 1944 nacieron allí más de 500 niños, muchos de ellos hijos de familias republicanas españolas, pero también de judíos y otros refugiados perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Una mujer que desafió a las autoridades
La labor de Eidenbenz no siempre fue bien vista por las autoridades. Durante aquellos años tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades administrativas y políticas para mantener abierta la maternidad.
A pesar de las presiones, continuó trabajando para proteger a madres y recién nacidos. Su compromiso fue mucho más allá de la asistencia sanitaria: salvó vidas en un momento en el que muchas personas habían sido abandonadas a su suerte.
Un reconocimiento que llegó décadas después
Durante muchos años su historia permaneció prácticamente olvidada. No fue hasta décadas más tarde cuando su figura empezó a recibir el reconocimiento que merecía.
En 2006 la Generalitat de Catalunya le concedió la Cruz de Sant Jordi, una de las máximas distinciones del país, en reconocimiento a su extraordinaria labor humanitaria.
También recibió diversos homenajes y reconocimientos internacionales por su contribución a la protección de miles de refugiados durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.
La Maternidad de Elna, un lugar de memoria
Hoy la Maternidad de Elna se ha convertido en un espacio de memoria histórica visitado cada año por miles de personas. El centro recuerda la realidad del exilio republicano y la importancia de quienes, como Elisabeth Eidenbenz, decidieron ayudar cuando más falta hacía.
Su historia sigue emocionando porque demuestra que incluso en medio de las guerras y las tragedias humanas siempre existen personas capaces de marcar la diferencia.
Una de las grandes heroínas vinculadas a Catalunya
Elisabeth Eidenbenz no era catalana, pero su nombre forma parte de la historia contemporánea de Catalunya. Gracias a su esfuerzo, cientos de familias encontraron esperanza en uno de los momentos más oscuros del siglo XX.
El 12 de junio es una buena ocasión para recordar a la mujer que convirtió un palacio abandonado en un refugio de vida y esperanza para cientos de madres y bebés.
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