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Koufonisia: la isla griega que nos recordó la Formentera de hace 40 años

Pequeña, sin necesidad de coche, con playas de agua transparente, piscinas naturales y tabernas de pescado: llegamos después de Milos y descubrimos otra manera de vivir las Cícladas

 

Hay lugares que impresionan solo al llegar y otros que necesitan unas horas para empezar a conquistarte. Koufonisia es de los segundos.

Llegamos después de recorrer otras islas de las Cícladas y la primera sensación fue casi de desconcierto. No están los grandes paisajes volcánicos de Milos ni la actividad constante de Míkonos. Tampoco grandes carreteras, resorts o una lista interminable de monumentos por visitar.

Hay mar. Caminos. Casas blancas. Molinos. Tabernas. Bicicletas. Y algunas de las aguas más transparentes que encontramos durante el viaje.

Y al cabo de pocas horas lo tuvimos claro: Koufonisia nos recordaba aquella Formentera que muchos explican que existía hace cuarenta años. Una isla todavía pequeña, mediterránea y sencilla, donde el mejor plan consiste muchas veces en no tener ninguno.

Koufonisia

 

 

Koufonisia es, en realidad, más de una isla

Cuando hablamos de Koufonisia normalmente nos referimos a Ano Koufonisi, la isla habitada y donde se concentran los alojamientos, restaurantes y servicios. Pero el pequeño archipiélago incluye también Kato Koufonisi y otros islotes de las Pequeñas Cícladas.

Ano Koufonisi es diminuta: tiene solo unos 3,5 km². Este tamaño explica buena parte de su encanto. Aquí las distancias dejan de tener importancia y el coche deja de ser necesario.

De hecho, una de las mejores maneras de descubrir la isla es precisamente moverse lentamente.

La bicicleta eléctrica: probablemente la mejor decisión del viaje

Nosotros optamos por alquilar bicicletas eléctricas y, después de hacerlo, nos cuesta imaginar una manera mejor de recorrer Koufonisia.

La isla es pequeña y relativamente plana. Con la bicicleta puedes salir de Chora, detenerte en una cala, continuar hasta otra playa, dejarla aparcada y caminar por la costa sin estar pendiente de horarios.

No se trata de ir rápido. Precisamente es todo lo contrario: la bicicleta encaja con el ritmo de Koufonisia.

La misma web turística de la isla recomienda moverse a pie o en bicicleta y existen varios servicios de alquiler, también de bicicletas eléctricas.

Koufonisia

 

 

Una carretera de playas

Desde Chora, buena parte de las playas más conocidas van apareciendo sucesivamente siguiendo la costa oriental: Harokopou —también conocida como Finikas—, Fanos, Platia Pounta y finalmente Pori.

Las distancias son sorprendentemente pequeñas. Harokopou está aproximadamente a un kilómetro del pueblo; Fanos, a 1,4 km; Platia Pounta, a 1,8 km; y Pori, a unos 3,5 km.

Esto permite algo que nos encanta cuando viajamos: no tener que decidir por la mañana a qué playa iremos a pasar todo el día. Puedes ir avanzando, parar, bañarte y continuar.

Koufonisia

 

Italida: una de las playas más conocidas de la isla

Una de las paradas imprescindibles es Platia Pounta, aunque casi todo el mundo la conoce como Italida.

Curiosamente, Italida no es su nombre oficial. Según explica la asociación turística de Koufonisia, el sobrenombre proviene de la propietaria del terreno situado sobre la playa, a quien los habitantes se referían como “la italiana”. Con los años, los visitantes acabaron adoptando aquel nombre para referirse a la misma playa.

No hay grandes instalaciones ni hileras de hamacas. Hay arena, roca y aquella combinación de azul y turquesa que se repite constantemente en Koufonisia.

Pisina: una piscina creada por el mar

Pero una de las sorpresas más divertidas no es exactamente una playa.

Siguiendo el sendero costero entre Platia Pounta y Pori aparece Pisina: una gran piscina natural excavada entre las rocas y llena de agua de mar.

Nosotros no nos pudimos resistir.

Koufonisia

 

Es uno de esos lugares que probablemente pasarías de largo si nadie te hubiera explicado que existe. Desde el camino solo ves roca; cuando te acercas aparece esta especie de piscina natural de agua transparente.

Hay que ir con prudencia, especialmente si el mar está movido, porque sigue siendo una formación natural conectada con el mar.

Y aún queda Pori

Si continúas avanzando llegarás a Pori, situada al final de una gran bahía y considerada por muchos una de las playas más bonitas de Koufonisia.

La gracia, sin embargo, es que llegar hasta aquí forma parte de la experiencia. La ruta costera desde el pueblo tiene aproximadamente 3,5 kilómetros y pasa por playas, acantilados y formaciones naturales.

Cerca de Pori aún se esconden más curiosidades: la cueva conocida como To Mati Tou Diavolou —el Ojo del Diablo—, Gala y las cuevas marinas de Xylobatis.

Gala es especialmente singular: una pequeña playa escondida bajo la roca, conectada con el mar por una abertura natural. Si el mar está tranquilo, es posible nadar por el paso que comunica el interior con el mar abierto.

Koufonisia

 

Chora: casas blancas, molinos y sin prisa

Cuando vuelves de las playas, la vida acaba concentrándose en Chora, el pequeño núcleo principal de la isla.

No es una Chora monumental. Precisamente ese es su encanto. Casas blancas, pequeñas iglesias, callejones, terrazas y algunos de los antiguos molinos que aún forman parte del paisaje de Koufonisia.

Uno de los molinos de la zona de Loutro, construido hacia 1830, está catalogado como monumento de la era preindustrial. Cerca también se conserva la tradición vinculada a la reparación de las embarcaciones de pesca.

Y aquí aparece otra de las claves para entender la isla: Koufonisia continúa muy vinculada al mar y a la pesca.

Koufonisia

 

Y aquí Koufonisia nos volvió a sorprender. Después de pasar por islas mucho más turísticas, era posible cenar buen pescado delante del mar sin tener constantemente la sensación de estar pagando el precio de un destino de moda.

No quiere decir que sea una isla barata, especialmente en pleno verano. Pero la relación entre lugar, producto y experiencia nos pareció mucho más equilibrada que en otros puntos de las Cíclades.

Kato Koufonisi: todavía un paso más allá

Si Ano Koufonisi ya parece pequeña, todavía se puede ir más lejos.

Durante el verano hay embarcaciones que conectan Ano Koufonisi con Kato Koufonisi, una isla mucho menos desarrollada situada justo enfrente.

Las barcas hacen parada en la zona de Panagia y en Nero, una de las playas más grandes de Kato Koufonisi. También hay otras calas como Lakki, Detis o Pezoulia.

Es una buena excursión si tienes varios días y todavía quieres buscar una versión más desnuda de las Cíclades.

¿Cuántos días dedicaríamos a Koufonisia?

Nosotros le dedicaríamos al menos tres días.

No porque necesites tres días para verla. De hecho, sobre el mapa podrías recorrer buena parte de la isla en mucho menos tiempo.

Pero sería perder la gracia.

Koufonisia no es una isla para ir marcando lugares en una lista. Es una isla para repetir una playa, detenerte a tomar algo delante del mar, volver en bicicleta cuando cae el sol y decidir a última hora dónde cenar.

Cómo llegar a Koufonisia

Koufonisia no tiene aeropuerto. Se llega por mar y las conexiones habituales se hacen en ferry desde otros puntos de Grecia y de las Cíclades.

Operan compañías como Blue Star Ferries, Seajets y Small Cyclades Lines, esta última con el Express Skopelitis que conecta varias de las Pequeñas Cíclades.

Por eso Koufonisia encaja especialmente bien dentro de una ruta por varias islas. Nosotros no la plantearíamos como un viaje aislado, sino como una de esas paradas que pueden acabar convirtiéndose en la sorpresa del viaje.

¿La Formentera de hace cuarenta años?

La comparación es evidentemente personal.

Pero mientras recorríamos Koufonisia en bicicleta, nos bañábamos en pequeñas calas y acabábamos el día cenando pescado delante del mar, nos venía una y otra vez la misma idea.

Esto debía parecerse mucho a la Formentera que muchos explican haber conocido hace cuarenta años.

No porque las dos islas sean iguales, sino por una sensación: la de un territorio pequeño donde el mar todavía condiciona el ritmo del día y donde moverte sin coche forma parte del viaje.

Quizás dentro de unos años Koufonisia será diferente. Probablemente lo será.

Por eso, si buscáis una isla griega tranquila, pequeña y con un Mediterráneo espectacular, nosotros iríamos ahora.

Nuestra ruta por las Cícladas

Koufonisia cierra nuestro recorrido por algunas de las islas que más nos han gustado de las Cícladas. Si estáis preparando un viaje por esta parte de Grecia, podéis empezar por nuestra guía para elegir qué isla de las Cícladas encaja mejor con vuestro viaje.

Desde allí podéis continuar descubriendo Míkonos, Milos y Koufonisia: tres islas relativamente cercanas pero tres maneras completamente diferentes de vivir el Egeo.

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