Vinyes a l'Empordà

Costa Brava

Los vinos del Empordà: más de 2.000 años de historia entre el mar y la tramontana

La DO Empordà es heredera de una tradición vitivinícola iniciada por los griegos en Empúries y marcada por el viento, el Mediterráneo y un paisaje único.

Mucho antes de que llegaran los primeros turistas.

Mucho antes de que alguien escribiera el nombre de Costa Brava.

Mucho antes, incluso, de que existieran muchos de los pueblos que hoy salpican este litoral.

Ya había viñas.

Hace más de dos mil años que el Empordà cultiva la vid.

Una historia que comienza con los griegos de Empúries, continúa con los romanos, sobrevive a guerras, a la filoxera y al paso del tiempo, y llega hasta nuestros días convertida en una de las denominaciones de origen más singulares de Cataluña.

Porque los vinos del Empordà no son solo una bebida.

Son una forma de explicar un paisaje.

💙 Especial Costa Brava

Este reportaje forma parte del Especial Costa Brava de Catalunya M'agrada, una serie dedicada a descubrir este territorio a través de su historia, su patrimonio y su gastronomía.

Los griegos trajeron mucho más que ánforas

Cuando los griegos fundaron Empòrion, la actual Empúries, en el siglo VI antes de Cristo, no solo abrieron una puerta comercial al Mediterráneo.

También introdujeron una cultura.

Entre muchas otras cosas, la del vino.

Las excavaciones arqueológicas han documentado ánforas, recipientes y evidencias del comercio y consumo de vino en este enclave hace más de 2.500 años.

Aquel legado acabaría transformando para siempre el paisaje del Empordà.

Los viñedos comenzaron a formar parte del territorio mucho antes de que existiera la denominación Costa Brava.

Los romanos consolidaron una tradición

Con la romanización, el cultivo de la vid se extendió todavía más.

El vino se convirtió en un producto habitual tanto para el consumo como para el comercio.

Los puertos del Mediterráneo facilitaron su distribución y el Empordà se consolidó como una tierra especialmente adecuada para el cultivo de la vid.

La relación entre este territorio y el vino ya era inseparable.

🍷 ¿Sabías que...?

La DO Empordà es una de las denominaciones de origen con más historia de Cataluña y sus raíces se remontan a los primeros asentamientos griegos de la península ibérica.

La tramontana también se embotella

Hay un elemento que aparece una y otra vez cuando se habla de los vinos del Empordà.

La tramontana.

Este viento seco e intenso condiciona el paisaje, la viña e incluso el carácter de los vinos.

Ayuda a mantener las cepas más sanas, reduce la humedad y forma parte del equilibrio natural de muchos viñedos.

Cuando alguien habla del sabor de los vinos del Empordà, en cierto modo también está hablando del viento.

Un mosaico de suelos y paisajes

El Empordà no es una comarca uniforme.

Sus viñedos conviven con el mar, pero también con llanuras, colinas y montañas.

Encontramos suelos graníticos, pizarrosos, arenosos y aluviales que aportan matices distintos a cada vino.

Cada paisaje deja una pequeña huella dentro de la botella.

Esa diversidad es una de las grandes riquezas de la denominación de origen.

La filoxera lo cambió todo

A finales del siglo XIX, la filoxera devastó buena parte de los viñedos europeos.

El Empordà no fue una excepción.

Miles de hectáreas desaparecieron y muchas familias vieron cómo se derrumbaba su forma de vida.

Pero el territorio volvió a empezar.

La replantación con portainjertos americanos resistentes a la plaga permitió recuperar progresivamente el viñedo e iniciar una nueva etapa.

💙 La mirada de Catalunya M'agrada

Cuando abrimos una botella de vino del Empordà también estamos abriendo una historia de resistencia. Los viñedos que hoy contemplamos existen gracias a generaciones que decidieron volver a empezar.

Una nueva generación de bodegas

Las últimas décadas han supuesto una auténtica transformación.

La DO Empordà vive un momento de gran reconocimiento gracias a una nueva generación de viticultores y elaboradores que han apostado por la calidad, el respeto por el territorio y la recuperación de variedades tradicionales.

Hoy conviven pequeños proyectos familiares con bodegas históricas que exportan sus vinos a todo el mundo.

Todas comparten una misma idea.

Explicar el paisaje a través del vino.

Las variedades que definen el Empordà

Entre las variedades tradicionales destacan la garnacha y la cariñena, tanto en tinto como en blanco, acompañadas por macabeo, moscatel y otras variedades mediterráneas.

También tienen una larga tradición los vinos dulces elaborados con garnacha, una de las grandes joyas, a menudo poco conocidas, de la denominación.

Son vinos que mantienen vivo un patrimonio vitivinícola con siglos de historia.

📚 El rigor de Catalunya M'agrada

Este reportaje se ha elaborado a partir de información del Consejo Regulador de la DO Empordà, el INCAVI, el Museu d'Arqueologia de Catalunya-Empúries, bibliografía especializada sobre la viticultura ampurdanesa y documentación histórica sobre la filoxera.

Cuando un paisaje también puede beberse

Hay quien descubre el Empordà caminando por sus senderos.

Otros, contemplando el Mediterráneo.

O dejándose sorprender por la tramontana.

Pero existe otra forma de conocer este territorio.

Sirviendo una copa.

Porque dentro de cada botella hay un poco de mar.

Un poco de viento.

Un poco de piedra.

Y más de dos mil años de historia.

Quizá por eso los vinos del Empordà no solo acompañan una comida.

También cuentan la historia de un país.