Vive la tradición con la Fiesta de los Traginers
La celebración es un homenaje al trabajo del arriero en Cataluña
En medio de Cataluña, en la comarca del Bages, el pueblo de Balsareny rinde homenaje este fin de semana, del 5 al 8 de febrero, a los carreteros con una fiesta que ha hecho popular el municipio en todo el país. Es la Fiesta de los Carreteros, una cita anual que llega la semana antes de Carnaval, y que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico (1970), Fiesta Tradicional de Interés Nacional en Cataluña (1999), y que forma parte del catálogo del Patrimonio Festivo de Cataluña (2010)
A pie o a caballo, con burro o con mula, el Traginer fue la figura imprescindible para transportar por todo nuestro país todo tipo de cargas y mercancías, hoy sustituidos por modernos medios de transporte.
Fiesta de los Traginers en Balsareny FOTO Traginers Balsareny
La Fiesta de los Traginers es todo un homenaje a los traginers, aquellas personas que, el siglo pasado, transportaban las mercancías de un lugar a otro. Un trabajo que tuvo una vital importancia como elemento de relación entre poblaciones aisladas, comerciantes, y también como herramienta de difusión de noticias. Una fiesta en la que el visitante puede descubrir cómo era la vida a principios del siglo XX. Además, durante el fin de semana se puede disfrutar de desfile de caballerías, exposiciones, muestra de oficios que rodean el mundo del traginer, baile en plaza, y degustación de productos artesanales, entre otras actividades.
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Actividades familiares en la Fiesta de los Traginers FOTO Traginers Balsareny
El origen de la fiesta
La celebración va ligada a su patrón, San Antonio, escogido por el hecho de que los carreteros trabajaban con animales, y así encomendaban su salud al santo. Antiguamente, en el siglo XX, en Balsareny se organizaba una fiesta religiosa por la mañana, por la tarde se hacían bailes, y por la noche había baile
Con la motorización del transporte en los años 30, el animal era cada vez menos necesario, pero la guerra obligó a volver a hacer uso de él para transportar las mercancías. Fue entonces cuando se decidió recuperar la fiesta de Sant Antoni, en el año 1943. Desde aquel momento, la fiesta, en domingo, consistió en una misa y bendición de los animales por la mañana, pasacalles con música y desfile de caballerías. Por la tarde se hacían carreras de burros, mulas y caballos, juegos, y baile de noche. Desde este momento, la fiesta no ha parado de crecer, manteniendo la esencia, y deviniendo una de las celebraciones de referencia de Cataluña
