Cuando Montserrat fue Hollywood
Mucho antes de Netflix, Montserrat fue el gran plató del cine catalán y una herramienta pionera para mostrar Cataluña al mundo
Hoy es uno de los paisajes más fotografiados de Cataluña. Un símbolo espiritual, cultural y natural del país. Pero hace más de cien años, Montserrat también tuvo otra vida: la de gran estrella de cine.
Mucho antes de que existieran las plataformas digitales, los efectos especiales o los grandes estudios de Hollywood, las agujas de Montserrat ya fascinaban a directores, productores y espectadores.
Su silueta inconfundible, sus riscos imposibles y la atmósfera casi mágica que desprende la montaña la convirtieron en uno de los escenarios más espectaculares del cine mudo catalán.
🎬 La historia que no sabías
Antes de Netflix, antes de las grandes plataformas y antes de que Barcelona se convirtiera en una ciudad de rodajes internacionales, Montserrat ya era un plató de cine.
Esta fascinante historia ha sido reconstruida gracias a una investigación del estudioso bergadano Josep Cunill, publicada en Regió7, que recupera un episodio casi olvidado de la historia del cine en Cataluña.
Pero la gran novedad de esta historia no es únicamente que Montserrat sirviera como decorado. Según destaca el propio Josep Cunill, aquellas películas formaban parte de una idea mucho más ambiciosa: utilizar el cine para promocionar los paisajes y lugares de Cataluña por todo el mundo.
No se trataba únicamente de hacer cine. También se trataba de mostrar Cataluña.
Una montaña que parecía creada para el cine
Montserrat ha despertado admiración durante siglos.
Poetas, excursionistas, artistas, naturalistas y peregrinos han encontrado en esta montaña una fuente inagotable de inspiración. Sus formas únicas han alimentado leyendas, pinturas, fotografías y relatos de todo tipo.
Pero a principios del siglo XX, aquellas rocas tan singulares también cautivaron a los pioneros del cine catalán.
Cuando el séptimo arte apenas daba sus primeros pasos, los directores buscaban escenarios espectaculares capaces de aportar personalidad y fuerza visual a sus producciones. Y pocos lugares podían competir con Montserrat.
Sus paredes abruptas, sus senderos misteriosos y la presencia imponente del monasterio ofrecían una escenografía natural que ningún estudio podía reproducir.
📌 La gran clave
Studio Films no quería únicamente aprovechar Montserrat como un paisaje espectacular. Quería que los escenarios catalanes fueran reconocibles y viajaran junto a sus películas. Era una forma pionera de promocionar Cataluña a través del cine.
La película que convirtió Montserrat en protagonista
En 1916, la productora barcelonesa Studio Films estrenó una película que hoy forma parte de la historia del cine catalán: La loca del Monasterio.
Dirigida por Domènec Ceret, con la colaboración técnica de Joan Solà y Alfred Fontanals, la producción aprovechó Montserrat no solo como decorado, sino como un auténtico personaje de la historia.
La prensa de la época destacó precisamente este aspecto. La revista Vida Gráfica felicitó a Studio Films por haber elegido Montserrat como escenario y describió la montaña como "la más bella decoración rocosa del mundo".
No era una exageración.
En una época en la que los efectos especiales prácticamente no existían, la naturaleza se convertía en el mejor aliado de los cineastas.
Y Montserrat era insuperable.
🎥 Cine y país
La elección de Montserrat no era casual. Formaba parte de una estrategia para dar personalidad propia a las películas y mostrar paisajes catalanes capaces de impresionar al público de dentro y fuera del país.
Un proyecto para enseñar Cataluña al mundo
Esta es probablemente la parte más moderna y sorprendente de toda la historia.
Studio Films no solo quería producir películas populares. También pretendía dar a sus producciones una identidad propia y utilizar el cine para mostrar los paisajes, las ciudades y los rincones más espectaculares de Cataluña.
Montserrat, Tossa de Mar, Barcelona o la Costa Brava no eran simples fondos de pantalla. Eran parte esencial del relato.
En el caso de La loca del Monasterio, la montaña no solo aportaba belleza visual a la película. También proyectaba una imagen poderosa de Cataluña: misteriosa, monumental, reconocible y cargada de simbolismo.
🌍 Una idea adelantada a su tiempo
Hoy hablaríamos de marca territorial, promoción turística o turismo cinematográfico. Pero hace más de cien años Studio Films ya estaba haciendo algo muy parecido: llevar Cataluña a las pantallas del mundo.
Un éxito que llegó mucho más lejos que Cataluña
Lo más sorprendente es que La loca del Monasterio no fue solo un éxito local.
Tras su estreno en Barcelona, la película se proyectó en numerosos cines de Cataluña y del resto de España. Pero también cruzó océanos.
La cinta llegó a diversos países de América Latina e incluso a Filipinas.
🌍 Montserrat en el mundo
Hace más de un siglo, espectadores de la otra punta del planeta ya contemplaban las agujas de Montserrat a través de la pantalla.
En cierto modo, Montserrat se convirtió en embajadora internacional de Cataluña mucho antes de la era de internet.
Las primeras estrellas del cine catalán
La película también ayudó a consolidar algunas de las primeras grandes figuras femeninas del cine catalán.
Entre las protagonistas se encontraban nombres como Lola París, Elena Jordi y Tina Jordi, actrices que alcanzaron una enorme popularidad durante los años dorados del cine mudo catalán.
Especialmente destacada fue Elena Jordi, considerada una de las pioneras del cine catalán y una de las primeras mujeres directoras de cine de España.
La segunda aventura: La herencia del diablo
El éxito de La loca del Monasterio fue tan importante que Studio Films decidió producir una continuación.
En 1917 llegaba La herencia del diablo, una nueva aventura que volvía a utilizar Montserrat como escenario principal.
Cuando la montaña más famosa de Cataluña fue una estrella de cine
Hoy, cuando contemplamos las agujas de Montserrat desde el monasterio o desde alguno de sus miradores, resulta difícil imaginar que estas mismas rocas sirvieron de escenario para algunas de las películas más populares del cine mudo catalán.
Pero así fue.
Mucho antes de los grandes estudios, de los efectos digitales y de las plataformas de streaming, Montserrat ya llenaba pantallas.
Y durante unos años, la montaña más emblemática de Cataluña vivió una segunda vida inesperada: la de auténtica estrella de cine.
Pero, sobre todo, fue algo aún más interesante: uno de los primeros grandes ejemplos de cómo el cine podía servir para explicar Cataluña al mundo.
